Tras
la pandemia el mundo de la educación a cambiado abruptamente trayendo consigo a
la educación virtual. Ello ha llevado a la búsqueda de un replanteamiento
rápido sobre cómo dar continuidad al quehacer educativo. En la nueva
circunstancia, maestros y alumnos tienen que comunicarse desde sus respectivos
hogares, en vez de encontrarse en la escuela. Es claro de que se trata de un
recurso coyuntural y de ninguna manera de una suplencia del plantel
escolar. Esto ha generado el desarrollo de una educación a distancia,
los padres de familia están asumiendo un rol cada vez mas protagónico en el
proceso de aprendizaje de sus hijos, por lo que es importante que tengan
conocimiento de técnicas pedagógicas.
Ante el nuevo contexto, el desafío es ahora para
los educadores, los
cuales, en su
mayoría, son inmigrantes digitales,
en consecuencia, “se debe buscar
la forma de
poder enseñar y
conectar a los estudiantes con
el propio proceso
de aprendizaje” (Prensky, 2010),
por
esta razón, se debe
integrar las Tecnologías de la Información y la
Comunicación (TIC) a los procesos formativos (Sandoval, 2020). Los docentes deben contar con las habilidades
necesarias para poder llevar a cabo sus actividades y poder fomentar en los
alumnos las competencias necesarias para su aprendizaje, por tanto es necesario
un compromiso ético con su profesión, poseer un pensamiento crítico y
reflexivo, estar en constante auto evaluación de su desempeño, participar
activamente en cursos para desarrollar más habilidades y ser consciente de sus
fortalezas, así como de sus áreas de oportunidad mostrando una mentalidad de
crecimiento para poder seguir mejorando
cada día.
Sin
embargo, hay que tener presente que la mayoría de los educadores no tienen los
suficientes conocimientos técnicos para el
manejo de las
tecnologías más habituales
en las aulas, o
simplemente no disponen
de información sobre los
beneficios que les
pueden ofrecer en los
procesos educativo. Por lo tanto, para la nueva modalidad virtual
en educación, el educador no sólo debe
ser capaz de
aplicar las tecnologías
al servicio de la
educación, sino también,
debe tener las habilidades al igual que destrezas para
diseñar nuevos escenarios educativos donde
los estudiantes puedan aprender a moverse y poder participar en el espacio telemático (Echeverría, 2000).
Por lo tanto, son los educadores del siglo XXI,
en su nuevo rol docente,
los que están
llamados a liderar, a partir de experiencias innovadoras, el desarrollo de
las diferentes capacidades
en los estudiantes, como son:
aprender a trabajar en equipo, empatía, creatividad, comunicación, inclusión,
entre otras, apoyadas desde
las herramientas TIC. De acuerdo con lo planteado por
Hillmayr (2020) en el estudio de
investigación realizado sobre el uso de las herramientas digitales en el área
de matemáticas, se concluye que “el uso de las herramientas digitales tuvo un
efecto positivo en
los resultados de aprendizaje de los estudiantes”. De
acuerdo con lo anterior, cualquier propuesta que implique cambio y mejora utilizando
las TIC se constituye
como una innovación al proceso de
enseñanza aprendizaje.





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